Estilista

IMG_5292.JPGAyyy! – Se quejó la mujer que tenía sentada frente al espejo en un sillón del salón de belleza
-Me haces daño!
Elena la miro despreocupadamente como si nada hubiera ocurrido y le dijo:
A quién no le gusta que le hagan un masaje capilar?
Elena era estilista, no peluquera, llamarse así estaba mal visto.No, ella no era una simple peluquera.
Una estilista imagina, diseña y ejecuta. Como si de una obra de arte se tratara. Ella hacía eso.
Su afición a tocar cabellos comenzó cuando muy niña. Tal vez con 6 u 8 años.
A esa edad le atraía la cabeza de su abuela, blanca y de abundante cabello rizado que recogía en la nuca en un pequeño moño o “chignon”francés.
Elena siempre se acercaba para observarla mientras se peinaba y luego la convencía que le dejara hacer ese pequeña bola de pelos y le ayudaba a colocarse las horquillas que lo fijaban en su lugar.
En el colegio se las arreglaba para persuadir a sus compañeras de curso a que le permitieran peinarlas y el disfrute que le producía tocar esos pelos finos, gruesos, castaños o negros, rubios o rojizos, era comparable a un día de fiesta o una ida a comer helados y golosinas.
Nunca fue buena en el colegio, no se le daban bien los estudios. Las horas que pasaba sentada en clases, eran para ella similares a una tortura. Por eso al acabar sus años escolares básicos anunció a su madre que entraría a trabajar a un Salón de Belleza.
Eso había ocurrido hace ya diez años y mientras estuvo trabajando trató de ahorrar lo más que pudo para poder levantar su propio negocio.
Al cabo de un tiempo de tener  el salón, su fama había crecido, especialmente por la originalidad de sus trabajos.
Sus peinados nunca se repetían y utilizaba pócimas secretas para dar brillos y relampagueantes colores a las cabelleras.
Los entresijos de los trabajos capilares que realizaba en las clientas eran cada vez más extravagantes e intrincados.

La mujer del sillón siguió protestando por un rato, hasta que pareció adormecerse.
Elena la dejo dormir y dirigió hacia una puerta que daba a la bodega. La abrió y entró en busca de algunos materiales y herramientas para proseguir su trabajo.
El lugar estaba en penumbras y un calor húmedo junto a un fuerte olor acre, hacía el ambiente casi irrespirable.
En la tenue penumbra se podían observar algunas siluetas de cabezas femeninas colocadas en repisas a diferentes niveles.

Algunas estaban con los ojos cerrados como dormidas y tenían la piel diáfana similar a  la porcelana. Otras estaban cubiertas por un velo como si esperaran el término de un trabajo iniciado.
Todas estaban prolijamente peinadas. Una llevaba un peinado como una torre de pelos de maíz ensortijado y teñido de color azul. Más allá una mujer joven tenía sus ojos muy abiertos y su cabello era una fina viruta metálica dorada que emitía pequeños destellos en la escasa luz del recinto.Hacia el fondo de la habitación , había una con una gran cabellera de crin de caballo grueso y brillante peinada como cascadas negras que caían hasta el suelo y así muchas otras cabezas que parecían estar en sereno sueño y  exquisitamente adornadas con escultóricos peinados de diferentes estilos.
En un rincón a la derecha de la habitación, colgaban en forma ordenada todo tipo de herramientas cortantes y punzantes: sierras, cuchillas,punzones y un poco más abajo se podían observar agrupados por tamaño, varios frascos de cristal etiquetados que contenían líquidos: cloroformo, alcohol, formaldehído, ácido acético etc.
Elena sonrió satisfecha mientras descolgaba una sierra y tomaba un frasco de cloroformo.
Este trabajo sería su obra maestra – se dijo –
Salió de la bodega cerrando la puerta y se dirigió hacia el salón donde su clienta dormía placidamente.

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Búscame

IMG_4524Búscame y tráeme de regreso contigo.
Cruza los mares en vuelo de albatros. Ave fiel e  incansable de amores perdurables.
No mires hacia atrás. Que no te arrastre el viento veleidoso ni te envuelvan las nubes turbadoras.
No desvíes tu rumbo por tormentas cargadas de eléctricos llamados. Encuéntrame allí donde la espuma del mar y la nieve de la montaña se unen.
Donde la tierra arde y la roca se parte en telúricos movimientos.
Sabes que te espero con la ansiedad de los campos áridos deseosos de las lluvias de otoño.
Mi alma inquieta no descansa ni duerme,solo sueña tu llegada en el atardecer marino.
El final de mi vida parece lejano al presentir que volaremos nuevamente juntos.

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La noche cuando llega provoca mis temores.

El viento sopla a lo lejos atenazando mi cuerpo.
Navego como en sueños,me sumerjo en sus horrores.

La falta de conciencia me lleva aún más lejos.
Daga que se hunde en mi carne macilenta y mientras siento que se escapa mi vida, de pronto me despierto.

El alma sigue inerme hundida de pesares.

Ella conoce mis anhelos y sueños sin cumplir.

Si aquello fuera verdad, mi vida sería muy distinta.
El juego del amor me arrastraría lejos.
Renacer sin volver a morir es todo lo que anhelo.

En sueños

IMG_1967Siento que es un amor platónico.

Me atemoriza un encuentro real, aunque lo anhelo, lo confieso.

No sé nada de su vida ni el de la mía.
Somos amigos de una manera extraña.
O más bien yo siento que soy su amiga. Sigo sin saber que soy para el.
He vivido aquí por más de tres años y no estoy más cerca suyo.

No compartimos nada, aunque desde lejos lo parece.
Hay un vínculo, un lazo invisible, algo que nos une a ambos y ambos lo sentimos, lo sé.
Aún así , hago lo que es estrictamente necesario para no parecer huraña.
De esta forma no me permito fantasear.
No deseo volver a cometer errores.
Soy libre y a pesar de mis ansias,me siento en paz.

Las violetas ya no huelen

Las violetas ya no huelen

Caminando por un  tranquilo sendero  en la  incipiente primavera alpina, veo repartidas en el reverdecido césped unas pequeñas manchitas color morado que se yerguen rectas en desafío a los aún fríos amaneceres. Son unas minúsculas gotas violáceas,augurios de horas más tibias, de tardes soleadas y amaneceres brillantes. Símbolo del amor romántico.

Me acerco al borde del camino y corto una de las pequeñas flores para aspirar el característico efluvio dulzón que me transportará a mi niñez en un pequeño pueblo andino.

Pero no, no desprende ningún aroma. Corto otra pensando que tal vez la anterior estaba dañada, pero no,tampoco, no hay el ni el más  mínimo atisbo de perfume.

Y así me voy cortando una tras otra durante todo el trayecto, esperando encontrar esa fragancia tan propia de épocas pasadas, de pañuelos bordados y damas de falda larga.

Nada, finalmente me rindo. No encuentro ninguna violeta que conserve su aroma como antaño.Que ha pasado ? Por qué nadie habla sobre las violetas del hemisferio norte  que han perdido su fragancia?.

¿Será por eso las abejas ya no vienen tanto como antes y que los gorriones también han emprendido rumbos  a otras latitudes? ¿Quién desea  una flor sin perfume ? 

El viaje

El viaje

Se despidió de su familia lo más rápido que pudo. No le gustaban las despedidas.

Su madre lo miró alejarse con su bolso de mano y la mochila, pero el no quiso volver la vista atrás.Le dolía dejar otra vez ese lugar cálido y hermoso donde había nacido y crecido, donde  tenía a sus amigos y se sentía seguro.

Nada lo obligaba a salir de su querida isla mediterránea, pero había alguien  que lo esperaba  en otras latitudes, en otro mundo diferente al suyo. Alguien que decía que lo amaba y el quería estar seguro de eso. 

Durante toda la noche miró el mar desde el ferry que lo llevaba a la capital donde cogería un vuelo de dos horas a la ciudad transalpina.

Sentimientos encontrados de melancolía y ansiedad  lo invadían. No era la primera vez que daba un salto a otras latitudes pero esta vez era algo diferente. No sabía que iba a suceder cuando se encontraran.

Hacía un año se habían conocido durante las vacaciones  de ella en la isla.

La atracción fue inmediata, se prometieron muchas cosas, pero la más importante era volver a verse y pensar en una vida juntos.Quería llevársela de regreso, habían hablado ya sobre eso.Ese era el objetivo su viaje.

Su carácter posesivo y dominante le había traído problemas  en el pasado y ahora luchaba por no parecer demasiado exigente con ella.

El vuelo hacia Europa fue corto y afortunadamente logró dormir hasta que el avión aterrizó. En ese momento se dio cuenta que todo estaba por comenzar.

La vio entre la multitud, estaba más hermosa que lo que la recordaba.Ella se acercó tímidamente y lo saludó en francés dándole tres besos fugases en las mejillas.Sintió el impulso de abrazarla pero se contuvo y caminaron juntos hasta la parada del tranvía.

Iban en silencio, como si no supieran que decir o tal vez estaban reservando las palabras para los momentos de intimidad que vendrían después.Era un día frío y oscuro de invierno. En ese momento le pareció que su isla estaba mas lejana que nunca. Por un instante se sintió algo abrumado.Hubiera querido regresar, no quedarse ni un minuto mas en esa ciudad fría e inhóspita.

Muy pronto llegaron a la calle donde ella vivía. El edificio era de cinco plantas, antiguo y de una arquitectura ecléctica, como casi todos los de esa ciudad. Subieron a pie los tres pisos y  frente a su pequeño apartamento ella abrió la puerta, su mano temblaba ligeramente.

Adentro estaba todo muy bien dispuesto y ordenado. Un pequeño recibidor con un aparador lateral, un espejo y un jarro  de loza con rosas amarillas. Algunos grabados antiguos y luego estaba el salón con dos sillones,un estante  con libros, revistas. Un pequeño comedor con una mesita junto a la ventana y a un lado la  cocina.Por un pasillo estrecho se llegaba al dormitorio que era sencillo y ordenado.

Se miraron por primera vez directamente a los ojos durante unos minutos.Ella le sonrió suavemente y acercándose  lo abrazó con ternura.

Tenían que hablar, deseaba saber que había sucedido durante ese año lejos de el, deseaba saber si ella estaba lista para partir de regreso con el.Los celos comenzaban a abrumarlo.

La escrutó con la mirada, ella pareció incomoda y huidiza al tiempo que le ofreció un café o algo fresco para beber mientras se dirigía a la cocina.

Se sentía molesto,inquieto,no sabia bien que era. No era la misma de aquel verano. Parecía que trataba de decirle algo, pero no hablaba. La siguió hacia la cocina observándola mientras ella hacía el café. 

Ella debía regresar con el, por eso había cruzado el mediterráneo y los Alpes  para ir en su busca.No podía regresar derrotado, solo. Algo raro sucedía y tenía que averiguarlo.

Ella le ocultaba cosas.Sintió que las paredes se juntaban y se oscurecía todo a su alrededor. La vio  sonriéndole  mientras sostenía una taza de café y se la ofrecía.No podía pensar, se la imaginó con otro en ese pequeño nido de amor, cálido y ordenado.Quería creer que ella lo había esperado, pero todo lo parecia ficticio.Un escenario muy bien preparado para engañarlo.En algún momento le iba a decir la verdad, pero el no iba a soportar eso, la amaba y ella le pertenecía….

Ciego de ira, tomó un pequeño cuchillo colocado en el taco de la cocina y se lo clavó en el cuello.

La sangre comenzó a brotar a borbotones mientras ella se deslizaba hacia el suelo con los ojos muy abiertos tratando inútilmente de asirse a el. 

No supo bien lo que habia hecho, todo le daba vueltas. Quiso huir, presa de la angustia y el miedo.Salió de la cocina y se dirigió hacia la puerta.

Al pasar por el aparador de la entrada vio un sobre, lo abrió:

Un billete aéreo a nombre de Sylvie Legay …….Geneva – D’jerba solo de ida.

Afuera comenzaba a nevar.


Mi homenaje en el día de la Mujer #8demarzo #machismomata #niunamenos.

Renacer

Renacer

Cómo revive  la esperanza con un pequeño gesto!

Mi día se ilumina a pesar de estar   sumergido bajo el frío manto del invierno. Salgo a caminar bajo la nieve , riendo, corriendo….

He visto la luz después del túnel…..me buscas….a pesar del orgullo y la rabia.

No me has olvidado! así como yo tampoco he dejado de pensar en ti cada día y cada noche.

Veo tu rostro dulce y tus ojos  negros penetrantes, leo en ellos esa pasión y anhelos propios de tu juventud.

Ahora me llamas, me  buscas y yo voy a ti sin resentimientos, solo esperanzas.

Nada ha ocurrido, la primavera renace en febrero.