07.10.07
Despedida
Ayer supe que te has ido para siempre de este mundo.La noticia me impactó por lo inesperada y repentina.Casi no te conocí, apenas hubo algunos encuentros hace muchos años, en nuestra juventud.Tu querías entrar en mi vida y no te lo permití.Según me contaron, tu partida fue trágica y seguramente dolorosa.No supe mas , pero por alguna razón extraña me sentí culpable.Acudieron a mi memoria algunos recuerdos de aquella felíz época de estudiantes.Tú, alegre, risueño, siempre rodeado de amigos y amigas.De largas conversaciones y entusiasta del arte, el teatro,en fin, de la vida.
En nuestro último encuentro, se perdieron tus ilusiones respecto a mí y te lo dije tal vez en forma fría.Te ofrecí mi amistad, pero la rechazaste.Fue la ultima vez que hablamos, no me lo perdonaste.
Ahora despues de tantos años, pienso que nunca te olvidé, a pesar de que no hubo nada entre nosotros, el recuerdo de tus bromas, las serenatas bajo el balcón, Ionesco, el acento argentino, todo aquello aún resuena en mi como una de las etapas felices de mi juventud.
No te volví a ver hasta despues de varios años.Fue curioso, encontré tu mirada frente a mi en un escaparate un día cualquiera.Fue una mirada triste,perturbadora, resentida aún.Habían pasado ya varios años, no estabas solo.Cada uno con su vida de adultos y sus experiencias alegres y tristes a cuestas. Despues de tantos años , al saber de tu partida me pregunto¿habrás sido felíz?
01.15.07
Vuelo
A veces bajo a los abismos profundos del oscuro, frío y denso mar. El miedo me invade y pienso que voy a morir.
Otras, asciendo hacia las nubes etéreas y suaves como espumas celestes que flotan sin rumbos llevadas por el viento. Así me siento feliz, parece que la vida tiene un destino y el mío es flotar.
Soy como una pluma nívea y pequeña de una pájaro marino. Voy y vengo según los avatares del clima. Mi rumbo no ha sido fijado por ningún marino. Solo puedo impulsarme hacia lo alto o hundirme en la profundidad del abismo azul, siempre empujada por el viento que me acompaña.
A veces quiero permanecer quieta, como dormida sobre la cálida arena de una mañana de verano, parece que lo voy a lograr, pero de pronto sopla un viento frío, brusco y húmedo que me saca de mi somnolencia matutina para llevarme otra vez mar adentro. A veces lucho y me resisto, otras me dejo arrastrar resignada, porque el viento siempre gana, porque es el amo de mi vida, el que me eleva o me deja caer.
09.01.06
El esfuerzo
Hago nuevamente un esfuerzo. Las energías me abandonan y el espíritu desfallece irremediablemente.
Tal vez el tenaz deseo de sobrevivir me mantiene algo lúcida, aunque a veces me pierdo en el desvarío que producen las sombras grises y opacas que me rodean. La negra noche me envuelve más y más con su manto de temores y dudas. A veces avizoro una luz lejana;pero es irreal, es un reflejo de luna distante que se desvanece al entrar por mi ventana.
Mis piernas y brazos están inermes. Han perdido la gracilidad que les otorga el movimiento. Largos, delgados y aguzados, yacen a cada lado de mi cuerpo;flaco, menguado,esperando un soplo de vida que les inyecte energía y movimiento.
Mi gesto, semi oculto por un velo de cabellos grises y opacos, antes castaños, sedosos y ensortijados, ha perdido la expresión y solo es una mueca permanente de amargura y miedo en una piel cetrina. Los ojos, reflejos de las profundidades del alma aparecen vacuos y sin vida; no hay una luz que los anime, perdidos en los desvaríos de mi espíritu desfalleciente.
El color de la desesperanza final inunda el estrecho cuarto, al parecer llega el momento crucial. El tanato pugna por filtrarse a través de los huecos de las frágiles maderas.
No quiero ceder, deseo sobrevivir a pesar de todo, no obstante la decadencia total, la desesperanza y la amargura de lo perdido. Es preciso un esfuerzo, debo ganar esta lucha sin contendor, es solo mi orgullo contra la verdad de la vida.
Pero ¿cómo se inicia nuevamente el camino? ¿Cómo se cierran las heridas y cómo se cura la enfermedad del espíritu?
No basta un esfuerzo.