01.23.07

La fuente

Publicado en Uncategorized a 4:48 pm por oliviaid

Desperté sobresaltada sintiendo un suave perfume a flores, mezclas de lavanda, jazmín y notas de madreselva. Me pareció  escuchar el tintinear de gotas de agua cayendo  cerca mio. Una ligera brisa húmeda, pero tibia, invadía el lugar. Percibí que la tarde caía y en el cielo comenzaban a verse unas minúsculas lucecitas brillantes que parpadeaban temblorosas. Traté de incorporarme  pero me fue imposible moverme. Miré a mi alrededor esperando encontrar la  mesilla de noche y la lamparita antigua para encender una luz. No pude ver nada, la penumbra que me envolvía no me permitía imaginarme lo que de verdad  ocurría  a mi alrededor. A pesar de todo, no tuve miedo, es más, me pareció agradable aquella sensación de abandono, me sentí en paz.

El cielo comenzó a oscurecerse cada vez más y oí a lo lejos el chirrear de algún grillo entre las hojas. Levanté la cabeza hacia  adelante  con alguna dificultad ya que mi cabello parecía enredado en las ramillas del suelo.

 No sabía donde estaba, no era por cierto mi habitación donde hace algunas horas había acudido a recostarme después de trabajar en mi taller. Recordé fugazmente haber echado una manta sobre mis piernas, pero ahora no había tela sobre ellas. Mi cuerpo estaba cubierto de hojas húmedas.

Me encontraba en algún lugar de mi jardín detrás de la fuente  que había hecho construir el verano pasado. Ese rincón siempre me pareció fascinante. La idea había sido hacer un refugio de  agua y flores para pajaritos. Después fue adquiriendo vida propia, cada día descubría una flor diferente, una cascada distinta y un recodo de piedras que no había advertido el día anterior. Tenía helechos frondosos que crecían retorcidos entre las piedras gruesas que formaban la pared del cuenco. El manto de novia cubría casi todo el suelo con su aspecto mullido de verde felpa dejando entrever algunas minúsculas florecitas azules y blancas. Y estaba ese pequeño altar formado por las piedras y las enredaderas húmedas que parecían reptar para luego caer desde lo alto.

¿Cómo llegué allí? Mi mente no lograba coordinar los pensamientos para poder entender lo que estaba  ocurriendo. El día anterior me había sentido muy cansada. Había trabajado hasta tarde intentado terminar aquellas esculturas   para entregar al museo botánico, pero el sueño finalmente me había vencido.

Ahora la oscuridad era casi total, solo el brillo lejano de la luna levantándose sobre el horizonte. Su  reflejo en  las piedras de la fuente, las hojas y flores recortadas bajo el manto de la noche, daban al lugar un aspecto mágico.

Atraída por un ruido, desvié mi vista  hacia al lado izquierdo de mi cuerpo al tiempo que descubrí  unas minúsculas figuras  que se movían  sigilosas rodeándome la oscuridad. Creí percibir en ellas  cuchicheos y risas, pero no pude ver nada claramente. Por un momento me sentí deslizar hacia la fuente en un movimiento que no era mío. El aroma de las flores se había hecho mas intenso y nublaba  mis sentidos, tenía sueño y a pesar de encontrarme en ese lugar inimaginable, me dejé adormecer  y deslizar.

La mañana amaneció brillante  y fresca. Los pajarillos acudían como cada día a refrescarse a la fuente del jardín. Aquel día tuvieron otro lugar donde jugar y perseguirse en sus devaneos románticos de primavera. La fuente estaba más bella que nunca con sus pequeñas figuras de personajes mitológicos y de fantasía. Algunos alados, otros con antenas brillantes en la cabeza y una figura femenina  recostada a un lado de la fuente con el cabello ensortijado y cubierto de flores, que parecía dormir plácidamente rodeada de los pequeños personajes que jugaban a su alrededor.

 

 

01.15.07

Sutilmente

Publicado en Uncategorized tagged a 3:18 pm por oliviaid

Una tarde lo vi por primera vez.

No puedo decir que me impresionó, pero tenía algo que no pude dejar de advertir.

Era delgado, no muy alto, moreno, de mirada inquisitiva y rostro grave pero a la vez vagamente infantil.

Sus  facciones regulares, nariz recta y tal vez algo pequeña  para un hombre, se enmarcaban con un cabello oscuro sedoso  que luchaba por caerse sobre la frente, restándole  severidad a su aspecto. Los ojos, concentrados  e inquisidores mantenían permanentemente una mirada penetrante y directa acentuada por  el entrecejo fruncido. Sus labios carnosos y sensuales, no permitían el fluir de un gesto que revelara liviandad.

Su actitud  era seria y pausada. Hablaba pronunciando correctamente y utilizando el  lenguaje adecuado. Percibí que debido a su aspecto físico, luchaba por imponerse a través de una buscada seriedad. Sin embargo, toda aquella seriedad se derrumbaba al sonreir.  El lo evitaba, como si a través de la risa perdiera el valor y el poder por el que parecía estar permanentemente luchando.

Me informó de qué se trataba el trabajo con la máxima seriedad. Yo lo observé en silencio, tratando de parecer interesada y concentrada en sus palabras, sin embargo no pude dejar de observar su cabello detrás de la oreja, al parecer arreglado de manera de formar una pequeña melena de largo mediano de acuerdo a los usos de la época. Me pareció un gesto de coquetería divertido y en discordancia con su seriedad.

Sus ojos seguían estando severos y agudos. Me explicó el procedimiento a seguir y luego me indicó que debería proveerme de alguna documentación que me sirviera de apoyo en mi misión.

Ahora observé sus manos. Eran como la de un niño pequeño, a pesar de su tamaño de adulto, conservaban ese aspecto infantil de dedos algo redondos y lisos .Su uñas cortas y bien cuidadas contribuían a hacerlas parecer mas aniñadas.

  Me inspiró confianza y un dejo de ternura.

El continuó su labor  redactando y escribiendo al mismo tiempo el documento prometido. Yo en silencio, observaba sus diestros movimiento con la máquina de escribir, pensando en que aquel hombre joven me parecía cada vez mas interesante y atractivo.

Se levantó de su sillón detrás del escritorio, me extendió el sobre con la documentación y luego caminó hacia la puerta entreabierta  en ademán de despedirme una vez cumplido el procedimiento.

Sus ojos por primera vez se fijaron profundamente en los míos, me sonrió levemente mientras estrechaba mi mano en un saludo.

No sé  si el habrá notado la turbación que ese contacto hizo en mi. Al salir, supe que ese hombre había entrado en mi vida de la manera mas sutil e impensable que puede existir.

 

 

 

 

 

Vuelo

Publicado en retratos a 2:44 pm por oliviaid

A veces bajo a los abismos profundos del oscuro, frío y denso mar. El miedo me invade y pienso que voy a morir.

Otras, asciendo hacia las nubes etéreas y suaves como espumas celestes que flotan sin rumbos llevadas por el viento. Así me siento feliz, parece que la vida tiene un destino y el mío es flotar.

Soy como una pluma  nívea y pequeña de una pájaro marino. Voy y vengo según los avatares del clima. Mi rumbo no  ha sido  fijado por ningún marino. Solo  puedo impulsarme hacia lo alto o hundirme en la profundidad del abismo azul, siempre  empujada por el viento que me acompaña.

A veces quiero permanecer quieta, como dormida sobre la cálida arena de una mañana de verano, parece que lo voy a lograr, pero de pronto sopla un viento frío, brusco y húmedo que  me saca de mi somnolencia matutina para llevarme otra vez mar adentro. A veces lucho y me  resisto, otras me dejo arrastrar resignada, porque el viento siempre gana, porque es el amo de mi vida, el que me eleva o me deja caer.